
Anabel Hernández es la periodista que dio a conocer el escándalo de las excentricidades del presidente de la República Vicente Fox y su familia. En la publicación para la que la periodista trabajaba, dos de los tres directivos se negaban a que ella revelara dicha información, sin embargo Federico Arriola le otorgó el permiso para publicarlo.
Fue haciendo una revisión de los gastos del señor presidente como Anabel Hernández encontró un monto de 402 dólares por la adquisición de unas toallas.
Fox argumentó que el asunto no era para tanto, que lo importante era que durante su gobierno se estaba garantizando el acceso a la información y que prueba de ello era la transparencia del gasto presidencial gracias a lo cual se sabía la cifra que se pago para obtener tales toallas.
Declaró además que si el problema era el costo de las toallas, no había problema, las pagaba de su bolsillo y ya, esas palabras sonaron bastante frívolas a los oídos de un país como el nuestro en el que tanta gente vive en pobreza extrema, sin empleo, vivienda, servicio médico, acceso a la educación ni alimento, pero en el que Jefe de Estado se puede dar el lujo de pagar toallas de 402 dólares. Además dijo que para solucionar tal exceso en los gastos tomaría medidas radicales y despediría a los encargados de las compras del hogar presidencial.
Se desató entonces la controversia de si realmente se había gastado tanto dinero en una banalidad como lo son toallas carísimas o si más bien se trataba de utilizar el pretexto de las toallas como parte para financiamiento del gasto presidencial para encubrir el hecho de que, sin razón válida, se estaban “embolsando” dinero. Razón ésta por la que se le llamó al casi toallagate.
Anabel Hernández, quien destapó el asunto y le dio continuidad, fue reconocida por su trabajo e incluso se le aumentó el sueldo y en 2002 recibió el premio al periodismo. Pero el gusto le duró poco.
Esta periodista era titular de la fuente de gobernación pero la publicación que la empleaba, por orden de los pinos, se le relegó de dicha fuente para ocupar la de cultura. Los directivos de la publicación argumentaban que necesitaba un descanso, al ver que lo podían convencer con ese razonamiento le dijeron que ya habían recibido amenazas de muerte para ella pero que no se lo habían hecho saber para no atemorizarla y que debía pensar en su hija.
El caso tallagate fue muy sonado, recibió amplia cobertura, sin embargo vemos cómo se frena el trabajo de los periodistas que buscan ante todo la verdad sin importar que se trate de las “tranzas” de un personaje tan poderoso como, en este caso, el presidente de la república y vemos también como dicho personaje hace uso de tal poder para acallar las voces de quienes denuncian sus arbitrariedades.
Jiménez Herrera
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